Situaciones surrealistas durante las entrevistas al donante de sangre.

La entrevista en donación de sangre es el gran filtro que permite aceptar o excluir a los donantes en función de una serie de criterios establecidos.

Esta fase es la primera toma de contacto que tiene el responsable de la colecta con el potencial donante de sangre y, a menudo, deja situaciones “surrealistas”. Algunas muy graciosas, otras que no lo son tanto, y otras que te dejan totalmente descolocado.

Aquí os dejo dos que me ocurrieron a mí personalmente:

Tras mirar el estado de las reservas y comprobar que el grupo 0+ se encontraba bajo mínimos, lancé un mensaje por megafonía recalcando la urgencia en la que se encontraba ese grupo. A los cinco minutos llega un señor a la sala de donantes:

-Hola, venía a donar, que he escuchado que hace falta mi grupo urgentemente. Yo soy seropositivo.

-¿Cómo? ¿Es seropositivo o del grupo 0+?

-No no, yo soy seropositivo.

-Pero…usted sabe que si es seropositivo , tiene anticuerpos para el SIDA y no puede donar,¿verdad?

-¿¡Por qué!? ¡Si acabo de escuchar por megafonía que hace falta!

No exagero si os digo que estuve convenciéndole de que no podía dar sangre durante cinco minutos.

 

Otro día una mujer vino a donar sangre y según entra a mi sala (en la que estoy solo) me dice muy convencida:

-Buenas días, venía para la inseminación.

Me quedo mirando a la mujer en plan “¿ha dicho inseminación?” hasta que a los pocos segundos la pobre se da cuenta del lapsus que ha tenido. Quería decir que venía a donar, pero se iba a someter a un tratamiento de fertilidad y había tenido un lapsus.

¡Lo que nos pudimos reír los dos!

 

Dos de @sangrepublica ,una compañera que lleva dedicándose a la donación de sangre unos cuantos años más que yo (de hecho empezó en esto cuando yo estaba terminando Primaria). ¡Podéis seguirla en Twitter!

Llega un donante que pasa la entrevista en la sala habilitada para ello en el centro. Todo bien, así que entra directamente en la sala de donación.

La compañera le dice: -Pase a la sala que ahora mismo voy con las cosas.

-Pero, ¿en la sala? Y usted, ¿va a venir?

-Claro, ¿cómo vamos a hacer la donación si no?

-Pero es que ahí fuera hay más gente.

-Sí, con mis compañeras, donando también.

El señor no daba crédito y la enfermera no sabía por qué…

-A ver, ¿usted no me ha dicho que ya había donado más veces en (no recuerda el sitio que dijo)?

– Sí, pero allí te dan una revista, un bote y te dejan solo en la sala para la donación. No pasa la enfermera a “ayudarte”.

El señor se había equivocado de “banco”.

 

Otro caballero, hablando sobre el apartado que trata el tema de las relaciones sexuales:

-Pero a ver señorita, si yo siempre voy con la misma chica desde hace años.

El señor se refería a que siempre era la misma prostituta.

 

Las anécdotas de las entrevistas en la donación pueden dar para mucho como podéis comprobar. Si os ha gustado esta primera entrada exprés dedicaré un apartado separado del de “anécdotas sanitarias”.

Gracias una semana más por seguirme y perdón por tardar tanto en hacer una nueva entrada.

Estoy en Twitter (@perdidueblog) y en Instagram (@perdidue).

Por qué no puedo donar sangre si…

…peso menos de 50kg.

Una persona adulta tiene de media unos 5-6 litros de sangre en su cuerpo.  Sin embargo, esta cantidad disminuye en las mujeres y hombres con un peso cercano a los 50kg.

Teniendo en cuenta que en una donación no se debe extraer más del 13% de la cantidad de sangre total, un donante con el peso por debajo de ese mínimo tiene más posibilidades de sufrir incidencias relacionadas con reacciones vasovagales, lipotimias y mareos, además de favorecer la aparición de anemia relacionada con la donación.

…me acabo de hacer un tatuaje o un piercing hace poco.

Aunque cada vez hay más control sanitario en los estudios donde se realizan, no se puede dejar de lado nunca la posibilidad de contagio de una enfermedad vírica por el uso de material mal esterilizado, haber compartido tinta o agujas, falta de limpieza, etc.

El tiempo de exclusión para donar es de cuatro meses desde la visita al estudio o particular donde se hayan realizado. ¿Por qué cuatro meses?

Este es el tiempo en el que se puede asegurar que se ha superado el periodo ventana de la mayoría de virus, como el VIH o el de la Hepatitis B o C.

El periodo ventana es el intervalo de tiempo en el cual un virus puede estar en nuestro organismo sin ser detectado aunque extraigamos análisis específicos. Entender lo que significa esto es muy importante para comprender muchas de las exclusiones que se dan.

En este apartado de exclusiones están incluidos los pendientes en orejas, aunque sea en farmacias, y la acupuntura (la única excepción si la persona lleva sus propias agujas o se asegura de que el acupuntor utiliza agujas estériles que sean desechadas al terminar la sesión).

…tomo alguna medicación.

En principio estar tomando un fármaco de manera habitual o puntual no es causa misma de exclusión, sino que vendrá determinada por la patología de base.

Por este motivo estar tomando un antibiótico no excluye por el tratamiento, sino porque su pauta indica que hay una infección y hay que esperar a que el organismo se haya recuperado completamente. Desde la última toma del antibiótico hay que esperar dos semanas para poder donar.

Una de las medicaciones más habituales en las donantes es el Eutirox, con motivo de padecer hipotiroidismo. Siempre y cuando  este trastorno no esté producido por una enfermedad grave se puede donar sangre sin problemas (aunque la causa sea la tiroiditis de Hashimoto).

Otras medicaciones habituales que nos encontramos en muchos donantes son las utilizadas para el control de colesterol, el ácido úrico o la diabetes tipo 2. No suponen exclusión.

En cambio la diabetes tipo 1, insulinodependiente, supone una exclusión definitiva.

La medicación para tratar la hipertensión arterial no impide la donación, siempre y cuando no se superen los dos fármacos diarios que indicarían que la patología es grave. Además tendrá que presentar una tensión aceptable cuando sea tomada por el encargado de la revisión en la sala de donantes. La tensión sistólica o”alta” no debe llegar a 180mm/Hg y la diastólica o “baja” hasta los 100mmHg, teniendo en cuenta si una subida puede tener relación con el estado emocional o nerviosismo del donante.

Cuando se ha tomado medicación para tratar molestias, dolor o inflamación hay que avisar siempre al responsable de la colecta. Si bien estos fármacos (antiinflamatorios no esteroideos generalmente) no suponen exclusión, si que pueden modificar la coagulación y la función plaquetaria. En el fraccionamiento de los componentes sanguíneos posterior a la donación del que ya hemos hablado en entradas anteriores, el concentrado de plaquetas no se utilizará. Sí lo harán los hematíes y el plasma.

Fármacos que van a excluir siempre hasta el final de su administración son los suministrados para tratar el acné y la alopecia (finasterida, Proscar, Propecia, Roacután, etc). El motivo es que pueden provocar malformaciones en un feto (medicación teratógena) por lo que no nos podemos arriesgar a que esa sangre pueda terminar en una paciente embarazada.

Las pastillas tomadas para tratar la depresión o la ansiedad, o ambas, no excluyen para donar siempre y cuando el donante se encuentre bien el día que quiera dar sangre. No hay que forzarse nunca a donar, si se piensa que ese día no es el más adecuado es mejor dejarlo para otro. ¡La sangre va a hacer falta siempre!

Los antihistamínicos pautados con motivo de presentar síntomas por alergias no excluyen. Sí hay que tener en cuenta el asma: si es leve se puede donar aún con tratamiento, si se presentan dificultades respiratorias moderadas o fatiga hay que esperar a que esté más controlado. Una espera de un mes  de mejoría clínica y de hasta un año si ha tenido que acudir a urgencias por un cuadro asmático grave.

Voy a necesitar varias entradas para profundizar más en las distintas exclusiones…¡así que vamos poco a poco!

Gracias por leerme una vez más y ya sabéis, preguntadme todas vuestras dudas sobre la donación de sangre por aquí, Twitter (@perdidueblog) e Instagram (@perdidue).

Anécdotas sanitarias Vol.2

Cuando era estudiante de enfermería, estando de prácticas en el hospital, cada mañana pasaba por las habitaciones para tomar las constantes vitales: tensión arterial, pulso, saturación de oxígeno, glucemias, etc.

En esta toma diaria de tensiones llegué ante una paciente que aún estaba durmiendo. Le desperté y estuve hablando con ella un rato. Cuando me dispongo a levantar la sábana para proceder a colocar el “manguito” me encuentro con que le faltaba un brazo, el que estaba buscando.

Al ver mi cara de sorpresa y lo pillado que me quedé la pobre mujer se empezó a reír de mí.

 

Algo parecido le pasó a un compañero al que las enfermeras le mandaron hacer un electrocardiograma a un paciente. Se dispuso a colocar todas las pegatinas que se sitúan en el tórax y continuó diciendo:

-Ya sólo nos quedan las dos pegatinas en los tobillos, no se preocupe que será un momento, no pasará frío.

Al quitar la sábana pudo ver como, efectivamente, el paciente tenía las dos piernas amputadas.

 

Otra mañana en la toma de las glucemias antes de la comida me mandaron tomar la glucemia en una habitación. Al entrar me encuentro a un señor con un pijama puesto y le comento que le voy a hacer “el control del azúcar” y que me dejara un dedo.

Nada más terminar de realizar el procedimiento sale del baño la verdadera paciente de esa habitación. El señor al que había pinchado en el dedo con una lanceta era su marido y se calló por vergüenza.

Mientras le pedía disculpas miro el glucómetro y veo que marca una glucemia de 560 mg/dl. Una auténtica pasada teniendo en cuenta que los niveles en ayunas en una persona que no padece diabetes están entre 70 y 110 aproximadamente. Al menos me quedó el consuelo de saber que mi error sirvió para que el señor fuera diagnosticado y tratado a tiempo.

 

La última anécdota de esta entrada me ocurrió en una planta mientras hacía el rotatorio de noches en planta de medicina interna.

Después de acompañar a la enfermera en la ronda de medicación de las 12 de la noche, me tocaba ir pasando de nuevo en las habitaciones quitando los botes de suero de los tratamientos ya terminados.

Cuando estoy quitando un bote con paracetamol, la paciente, una mujer de avanzada edad me dice:

-Perdona hijo, ¿te importaría decirle al niño que está en el sofá que se vaya?

Me giré y no vi a nadie más en esa habitación. Aún no conocía que por las noches las desorientaciones y delirios son relativamente frecuentes, el mal rollo que tuve en ese momento no fue poco.

Una vez más, ¡os invito a que compartáis vuestras anécdotas como sanitarios o estudiantes!

Podéis mandarlas a perdidueblog@gmail.com o comentármelas en Twitter(@perdidueblog) e Intagram (@perdidue).

Gracias por leedme. La semana que viene intentaré empezar a montar un vídeo que os va a encantar seguro.

Preguntas curiosas sobre la donación de sangre.

Como ya habéis leído en anteriores entradas, que haya dudas sobre la donación de sangre es algo normal y bastante habitual. Sin embargo, hay dudas que me han chocado bastante y que me han preguntado en más de una ocasión.

¿Es verdad que donar sangre engorda?

Esta es una pregunta que me repiten cada cierto tiempo y en el 100% de los casos ha sido hecha por personas originarias de Sudamérica, por lo que deduzco que es un mito muy extendido por países como Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, etc.

Cuando la escuché por primera vez respondí con un “no” rotundo y no le di más importancia, pero cuando me la volvieron a plantear tuve que buscar si realmente había una evidencia científica con un mínimo indicio que señalase algo que hiciera pensar lo contrario, sin éxito como era de esperar.

Al final termino contestando con humor: no, la donación no engorda, aunque si luego va a comer y cenar hamburguesas dobles o pizzas familiares, ¡es posible que algo de peso coja!

¿Qué beneficios me aporta a mí donar?

Cualquiera puede pensar que esta duda se refiere a beneficios que se pueden producir en el organismo del donante, lo que no es raro preguntar, pero si la he puesto es porque he tenido varios casos en los que la pregunta no ha ido por ahí.

Han sido pocos, pero me han llegado a preguntar por la obtención de ventajas legales tales como evitar la lista de espera en urgencias hospitalarias, disfrutar de un horario más generoso de visitas a familiares hospitalizados o incluso por la obtención de una retribución económica.

De hecho aún me acuerdo de una mujer que tras enterarse de que no iba a recibir ninguna de las ventajas citadas decidió abandonar la sala. Me dio pena no por ella, sino por su hijo que le estaba acompañando y el ejemplo que acababa de presenciar.

¿Por qué no pagáis por la donación? Tendríais mucha más gente.

No me cabe duda de que si se pagase, aunque fuera una cantidad simbólica, habría más afluencia.

La donación de sangre, por ley en España, tiene que ser un acto altruista, no se puede esperar ningún beneficio que no sea el de un potencial receptor.

De no ser así habría personas que, aún sabiendo que por su salud no pasarían la entrevista que se realiza antes de proceder a la extracción, mentirían u omitirían algún detalle con tal de conseguir el dinero.

Del mismo modo, otro tanto intentaría dar sangre sin cumplir ni con los plazos mínimos de dos meses entre una donación y otra, ni con el máximo anual de donaciones que es de cuatro en hombres y de tres en mujeres. Favoreciendo de esta forma la aparición de anemia, y no tiene mucho sentido donar sangre para que luego necesites una transfusión.

No hay riesgo de transmitir alguna enfermedad durante la donación, ¿verdad?

Casos mediáticos de personal sanitario que ha transmitido enfermedades mediante la punción venosa de forma voluntaria tan conocidos como el del Dr.Maeso, anestesista que contagió su Hepatitis C a más de doscientas personas, siguen creando angustia por la esterilidad del material que se va a usar en algunos donantes.

Algún donante no se ha quedado tranquilo hasta que ve como rompo el sello del encapuchado de la aguja.

Cada bolsa de donación tiene su propia aguja, la cuál, al concluir la extracción, es encapuchada de forma segura y desechada a través de los contenedores específicos. No se vuelve a reutilizar en ningún caso.

 

Seguiré en futuras entradas con más preguntas curiosas o bastante habituales. No dudéis en preguntarme las que tengáis sobre la donación de sangre por aquí, en Instagram (@perdidue) o Twitter (@perdidueblog).

¡Gracias por leerme!

 

¿Dona mucha gente?

Aquí tenemos otra de las preguntas recurrentes entre los donantes.

Como comenté en mi entrada sobre la importancia de donar sangre, parece que el número de chuletones donados ha aumentado, acercándonos en la Comunidad de Madrid, que precisa una media de novecientas donaciones diarias, al autoabastecimiento.

Un aumento de la concienciación, campañas, maratones y donantes habituales que dan su sangre más de una vez al año han conseguido que las reservas de varios grupos sanguíneos no se vean en niveles de urgencia tan a menudo como ocurría hace uno o dos años. 

Ahora bien, siempre que comento esto añado que no hay que bajar nunca la guardia porque la sangre no es que se gaste, sino que vuela.

Para ejemplificar esta afirmación y ya que una imagen suele valer más que mil palabras, he pedido permiso a varios amigos y amigas que se han acercado varias veces a mi sala de donantes y cuyas donaciones tengo la manía de inmortalizar.

Os presento a 31 donaciones de sangre:

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Parecen muchas, ¿no? Son treinta y una donaciones de once donantes diferentes y que suponen en total un tiempo de extracción de unas cinco horas, a las que hay que sumar unas dos horas más de completar sus cuestionarios y pasar la entrevista.

Podría haber puesto más fotos que tengo guardadas pero he querido dejarlo en estas cifras porque son las que suponen un caso grave de un paciente con aneurisma de aorta.

Un aneurisma consiste en una dilatación en la pared de una arteria. Esta dilatación localizada hace que esa pared se debilite y corra el riesgo de romperse.

Resultado de imagen de aneurisma de aorta

La rotura de un aneurisma supone una emergencia vital, con una alta mortalidad y que hace temblar las reservas de un hospital ya que, como podéis imaginar, la cantidad de volumen sanguíneo que se va a perder es brutal.

Dependiendo de la gravedad y localización, siendo la aorta abdominal la más afectada generalmente, esta patología se suele llevar una media estimada de 20-30 concentrados de sangre para el paciente.

Casos como este son los que ponen a prueba las reservas y nos dan una lección: aunque las reservas de una Comunidad Autónoma se encuentren en niveles óptimos, es muy fácil que bajen si se dan varias emergencias que necesiten de decenas de concentrados.

Entre todos los hospitales y clínicas se suman numerosas emergencias cada día: accidentes con vehículos, hemorragias digestivas, partos complicados, accidentes cardiovasculares, intervenciones quirúrgicas complejas…

Todo esto sin mencionar a los pacientes que se llevan actualmente un tercio de las donaciones, los pacientes oncológicos.

Respondiendo a la pregunta inicial, sí, dona mucha gente, miles de personas, aunque necesitamos mucho más. Un empujón continuo que no deje descender los niveles óptimos y que nos muestre siempre una imagen:

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Pasar de tener todo de color verde a color amarillo es muy fácil, pasar de amarillo a rojo, todavía más.

Gracias como siempre, os espero en Twitter (@perdidueblog) e Instagram (@perdidue).

Foto de cabecera: colas para donar sangre que se formaron tras el 11M.

 

 

¿Por qué la sangre que dono es tan oscura?

En el proceso de la extracción de sangre hay un comentario que se repite con bastante frecuencia (fruto del buen ambiente que suele haber) en cualquier sala de donantes, y es el de “vaya, veo que mi sangre no es azul”.

Dejando a un lado la desilusión o alivio que produce saber que un donante no pertenece a la Familia Real, se toca un tema que crea dudas, el del color de la sangre.

Son muchas las personas que se sorprenden de que sea tan oscura cuando la ven en la bolsa de donación. Incluso se llega a crear la inquietud de si su sangre no es demasiado oscura en comparación con la del resto.

Estamos acostumbrados a ver sangre en las películas y series televisivas, donde nos encontramos con escenas de grandes hemorragias  e inmensos charcos formados en el suelo, siempre con un color rojizo intenso.

No nos engañemos, la sangre más real que hemos visto en el cine ha sido la de la mano de Leonardo Dicaprio en “Django desencadenado”.

En esta escena el actor sufrió un corte accidental en el transcurso de su interpretación y él mismo decidió seguir improvisando, sin pedir que parasen el rodaje para ser tratado en el momento.

El director de esta película, Quentin Tarantino, es uno de los muchos culpables de la percepción actual que se tiene sobre que cualquier trauma, corte o accidente nos va a provocar un gran sangrado sin diferenciar que tenemos tres tipos de sangre según por dónde circula: capilar, venosa y arterial.

Circule por arterias, venas o capilares la sangre siempre va a tener dióxido de carbono y oxígeno, siendo este último elemento el que otorga el color “brillante o vivo” a nuestra sangre, pero no lo hace en igual proporción. Las arterias  van a transportar sangre más oxigenada que las venas, en las cuáles hay además más concentración de CO2 .

En una donación SIEMPRE vamos realizar la extracción a través de una vena por varias razones como son la mayor facilidad de localización y canalización y una menor repercusión para el donante ante la pérdida de volumen.

De hecho, si por accidente se llega a pinchar una arteria, hay que parar de inmediato la donación, ya que la circulación  está directamente impulsada desde el corazón a través de los latidos. Con tal fuerza, la donación se terminaría siempre en un tiempo de unos 2-3 minutos, suponiendo un cambio hemodinámico muy brusco donde sufrir sólo un mareo sería la menor de nuestras preocupaciones, por no hablar de la alta posibilidad de hematoma, inflamación y dolor en el punto de punción.

En conclusión, dadas las desventajas obvias de pinchar una arteria y así obtener una bolsa de donación con un color rojizo más intenso, conseguimos donar sangre de un color rojo oscuro, tirando a burdeos , de una vena generosa.

Una vez más os agradezco que me leáis y que comentéis y compartáis mis entradas.

En todas las publicaciones que haré sobre dudas que plantean los donantes no me meteré a fondo en explicaciones fisiológicas, sino que buscaré explicaciones más simples y comprensibles.

Un saludo, ¡os espero en Twitter (@perdidueblog) y en Instagram (@perdidue)!

 

 

 

Donación de médula: la gran desconocida.

El año 2016 ha tenido un gran protagonista en el mundo de las donaciones en nuestro país, un señor llamado Pablo Ráez.

Este joven malagueño, en su lucha contra la leucemia que padece, no se ha conformado sólo con visibilizar su proceso, sino que además ha conseguido algo que no es nada fácil, concienciar sobre la importancia de donar.

Antes del “efecto Pablo Ráez” eran pocos los donantes de sangre que me mostraban su interés y sus dudas sobre la donación de médula. Sin embargo, a partir de agosto del año pasado llegué a tener rachas de recibir preguntas todos los días y especialmente de los donantes nóveles, lo cual es algo maravilloso.

Las cuestiones que me planteaban evidenciaban algo que ya me olía de antes y es lo que da título a la entrada, que la donación de médula sigue siendo una gran desconocida.

Puedo afirmar que nueve de cada diez personas que se han interesado en esta donación han continuado con un “pero me da miedo”. Un miedo relacionado con pasar por el quirófano y con la punción lumbar.

Así es, la mayoría de las personas confunde la médula ósea con  la médula espinal. De ahí esa relación que tienen asociada de la donación con un pinchazo en la columna vertebral y posibles lesiones nerviosas.

Sobre este aspecto tenemos que insistir mucho. Debemos explicar la diferencia entre ambas médulas y por qué la que buscamos es la que se encuentra en el interior de los huesos. A modo de diferenciación básica:

Médula espinal: pertenece al sistema nervioso central. Comunica el encéfalo con el resto del cuerpo enviando los impulsos nerviosos a través del canal que protege la columna vertebral.

Médula ósea: Tejido esponjoso encargado de la formación de las células sanguíneas (glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas).

Los pacientes con leucemias, algunos casos de linfomas o con síndromes mielodisplásicos que llegan al punto de necesitar un trasplante, lo precisan porque su propia médula ósea no es capaz de formar nuevas células sanguíneas sanas, produciendo células malignas de forma descontrolada o demasiado inmaduras en el caso de los síndromes mielodisplásicos.

En este punto nos encontramos con un gran obstáculo, el de buscar una médula compatible. Se calcula que entre hermanos el porcentaje de compatibilidad es de un 25%… ¡imaginaos si hablamos de personas que no tienen ninguna relación de parentesco! Esta probabilidad va a ser de 1 entre 40.000 o lo que es lo mismo, un 0.000025%.

Con un porcentaje así podemos decir que encontrar un donante es comparable a que al receptor le tocase “El Gordo” por Navidad.

¿Cómo se extrae la médula ósea?

Si alguien tiene la gran suerte de ser llamado para darle una oportunidad a un paciente con leucemia, en la fase de la extracción se va a encontrar con dos opciones:

-Aféresis: Es el método de extracción más habitual en la actualidad. Unos días antes de la donación se nos administra un fármaco que consigue que las células de la médula ósea (progenitores hematopoyéticos) se encuentren disponibles en buena cantidad en nuestra sangre.

La aféresis va a llevar un tiempo de entre cuatro y seis horas aproximadamente. A través de una vena canalizada en un brazo la sangre llegará a una máquina que se encargará de filtrarla y quedarse con las células que necesitan, retornando a nuestro cuerpo por otra vena que también estará pinchada.

-Punción en Crestas Ilíacas (Pelvis): Esta segunda opción se realiza cuando la aféresis no se puede llevar a cabo en el donante o la extracción va a beneficiar más al paciente, algo que ocurre más o menos en el 20% de los casos.

Se realiza en quirófano bajo anestesia general o epidural y consiste en la aspiración de la médula mediante unos pinchazos. Después del procedimiento el donante tendrá que quedarse ingresado en el hospital el resto del día en observación como mero trámite.

Como habéis visto el 80% de las donaciones de médula ósea que se realizan en España se hacen por aféresis, un procedimiento relativamente sencillo, que no precisa ingreso hospitalario y sin consecuencias para nuestro organismo ya que nuestra sangre retorna al cuerpo evitando que se favorezca  la anemia.

En cuanto a la segunda opción, mucho menos usada en la actualidad, insisto, tenemos un procedimiento seguro que como mucho nos va a provocar molestias leves en el punto de punción durante un día o dos.

Las molestias que podamos tener y el tiempo invertido no son nada en comparación con darle a una persona la posibilidad de poder curarse de su enfermedad, de poder vivir y pensar en el futuro.

Por último, os pido que si decidís dar el paso y os apuntáis al Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO) lo hagáis convencidos y sin ninguna duda sobre ello. Lo digo porque me he encontrado con noticias en las que familias de pacientes han denunciado que el donante que había resultado compatible se ha echado para atrás en el último momento.

Por último, os comento que podéis apuntaros como donantes de médula hasta los 55 años. Todas las dudas que podáis tener sobre las exclusiones u otros temas relacionados no dudéis en escribírmelas en el Blog, en Twitter (@perdidueblog) o en Instagram (@perdidue).

Muchas gracias por leerme y ya sabéis, todo el mundo a donar o a fomentar ésto de donar esperanzas, ¡de regalar vida!

 

Foto de cabecera: Fundación Josep Carreras

 

 

 

 

 

¿Es verdad que donando sangre salvo tres vidas?

En  los diez minutos de media que suele durar la extracción de una donación de sangre me han planteado muchas dudas. Hoy voy a referirme a una en particular y es la que protagoniza el título de la entrada.

Es verdad, con vuestra sangre pueden mejorar su salud hasta tres personas diferentes, pero ¿por qué  es así si al finalizar la donación, sólo hemos extraído una bolsa de 450 ml?

Al contrario de lo que piensan muchas personas, una transfusión no se realiza con la sangre que hemos extraído en el punto de donación tal cuál (sangre total),sino que ésta va ser fraccionada en tres componentes: glóbulos rojos, plasma y plaquetas.

El fraccionamiento se va a llevar a cabo en los centros de transfusiones de cada Comunidad y tiene un objetivo clave: el de concentrar los componentes.

Cuando un paciente necesita una transfusión, por lo general, no necesita subir todos los niveles de células. En función de su patología de base, de su enfermedad o situación, le habrán bajado unos niveles u otros.

Además al fraccionar vamos a poder concentrar los componentes con los de otros donantes para que la transfusión sea mucho más efectiva. Pongamos el ejemplo particular de las plaquetas:

El volumen máximo de sangre que se puede donar por ley es de 450 ml. En esta cantidad de sangre vamos a extraer plaquetas aunque en una cantidad insuficiente para un paciente con trombocitopenia (plaquetas bajas en sangre). Para que ese paciente muestre mejoría necesita como mínimo las plaquetas de cinco o seis donaciones de sangre.

Gracias a las técnicas de laboratorio será posible hacer un “pool”, es decir, una  mezcla de las plaquetas procedentes de varias donaciones de distintas personas.

Hay que destacar que cada componente una vez preparado va a tener una fecha de caducidad diferente dependiendo de cuál sea:

  • Concentrado de hematíes: Se mantiene hasta 40 días.
  • Concentrado de plaquetas: Hasta 5 días.
  • Plasma: Se puede mantener congelado hasta 12 meses.

Os invito a que en vuestras próximas donaciones le pidáis a las enfermeras o enfermeros que os atiendan que os muestren las tres bolsas que acompañan a la que se va a llenar de vuestros 450 mililitros.

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Bolsa de donación con sangre total acompañada de las tres bolsas que se usarán en el fraccionamiento.        Foto propia.

En mis próximas entradas detallaré en profundidad los usos de los diferentes concentrados pero espero que os haya ayudado a entender un poco mejor la donación de sangre y de por qué vuestros “chuletones” pueden acabar en una, en dos o hasta en tres personas.

Todas las dudas que tengáis sobre la donación, no dudéis en consultármelas en el blog, mi e-mail de contacto ( perdidueblog@gmail.com) , mi cuenta de Instagram (@perdidue) o en mi cuenta de Twitter(@perdidueblog).

Gracias por leerme.