¿De verdad te llena ser enfermero de donación de sangre?

No han sido pocos los donantes, compañeros de profesión y conocidos que me han preguntado en alguna ocasión si me llena, como enfermero, mi puesto en una sala de donación de sangre.

Viralizamos los mensajes de enfermeras de plantas de hospitalización, donde se habla de lo que sentimos como profesionales y como personas en ese turno en el que tenemos a cargo a unos quince pacientes de media.

Turnos caracterizados por los cuidados que ofrecemos a nuestros pacientes, por los procedimientos  como las curas de heridas quirúrgicas o úlceras, canalización de vías periféricas, la preparación y administración de la medicación pautada, la preparación para las diversas pruebas médicas, la empatía y apoyo hacia esos pacientes y a sus familiares…

Este último párrafo es la idea que la mayoría de la gente tiene sobre las funciones de una enfermera. La idea que más se destaca, con razón, por parte de periodistas y personajes públicos que han vivido experiencias hospitalarias, ya sea por motivos relacionados con su salud o con la de alguno de sus familiares.

Es por esto que cuando hablo sobre mi puesto de trabajo escucho a veces que, si sólo me dedico a pinchar, no es posible que me pueda sentir realizado profesionalmente, al fin y al cabo me alejo de esa idea tan popular de lo que es ser enfermero.

En primer lugar quiero hablar brevemente del aspecto técnico, de ese pinchazo al que sólo me dedico.

No es un pinchazo fácil generalmente. Mientras en una planta de hospital podemos adaptar la aguja a las venas que nos encontramos y elegir diferentes calibres, las enfermeras/os de banco de sangre sólo tenemos una opción, la de una aguja que necesita de un buen calibre para que la donación no se alargue en exceso e impida que a la misma sangre le de tiempo a quedarse coagulada en el tubo.

De esta forma somos nosotros los que nos tenemos que adaptar a todo tipo de venas, algunas tan finas o tan profundas (o ambas) que cualquiera pensaría que son imposibles de canalizar. Además tenemos que realizar bien el procedimiento, no podemos permitirnos el lujo de romper una vena o de hacer mucho daño. Un desafío diario que llena desde el punto de vista más técnico, ya que necesitamos de mucha destreza y experiencia.

Desde el punto de vista más profesional y humano es un trabajo en el que me siento realizado en muchas situaciones: cuando un nuevo donante que no puede con la idea de ser pinchado consigue dar el paso de donar y se va de la sala feliz por lo que ha hecho. He visto a personas que han llegado a llorar de la emoción.

Cuando un/a donante se da cuenta de que la donación es más importante de lo que pensaba y al poco tiempo trae a algún familiar o conocido al que ha conseguido implicar en este acto fundamental.

Cuando nos dan las gracias al personal de donación por el trabajo que hacemos cuando es a ellos a los que estamos agradecidos por donar sangre, por regalar literalmente vida.

Con cada uno/a de esos donantes pasamos de media entre quince y veinte minutos. Un intervalo en el que te da tiempo a conocer sus historias, sus vidas tan diferentes, cómo van evolucionando entre donación y donación cuando son donantes habituales…

Una experiencia que me pareció increíble fue cuando compaginaba mi trabajo en banco de sangre con el de enfermero en un hospital de día médico. Un servicio donde se realizan decenas de transfusiones de hemoderivados cada día y del que tampoco se habla mucho.

Pude ponerle caras a los responsables de los concentrados de hematíes que tanta vida daban a esos pacientes, poder ver en directo como el trabajo que realizaba por las mañanas tenía como consecuencia que un paciente con anemia crónica recuperase la vitalidad, que un enfermo oncológico pudiera tener la oportunidad de someterse a otra sesión de quimioterapia…

Por todo esto, creedme si os digo que mi trabajo me llena.

 

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Preguntas curiosas sobre la donación de sangre.

Como ya habéis leído en anteriores entradas, que haya dudas sobre la donación de sangre es algo normal y bastante habitual. Sin embargo, hay dudas que me han chocado bastante y que me han preguntado en más de una ocasión.

¿Es verdad que donar sangre engorda?

Esta es una pregunta que me repiten cada cierto tiempo y en el 100% de los casos ha sido hecha por personas originarias de Sudamérica, por lo que deduzco que es un mito muy extendido por países como Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, etc.

Cuando la escuché por primera vez respondí con un “no” rotundo y no le di más importancia, pero cuando me la volvieron a plantear tuve que buscar si realmente había una evidencia científica con un mínimo indicio que señalase algo que hiciera pensar lo contrario, sin éxito como era de esperar.

Al final termino contestando con humor: no, la donación no engorda, aunque si luego va a comer y cenar hamburguesas dobles o pizzas familiares, ¡es posible que algo de peso coja!

¿Qué beneficios me aporta a mí donar?

Cualquiera puede pensar que esta duda se refiere a beneficios que se pueden producir en el organismo del donante, lo que no es raro preguntar, pero si la he puesto es porque he tenido varios casos en los que la pregunta no ha ido por ahí.

Han sido pocos, pero me han llegado a preguntar por la obtención de ventajas legales tales como evitar la lista de espera en urgencias hospitalarias, disfrutar de un horario más generoso de visitas a familiares hospitalizados o incluso por la obtención de una retribución económica.

De hecho aún me acuerdo de una mujer que tras enterarse de que no iba a recibir ninguna de las ventajas citadas decidió abandonar la sala. Me dio pena no por ella, sino por su hijo que le estaba acompañando y el ejemplo que acababa de presenciar.

¿Por qué no pagáis por la donación? Tendríais mucha más gente.

No me cabe duda de que si se pagase, aunque fuera una cantidad simbólica, habría más afluencia.

La donación de sangre, por ley en España, tiene que ser un acto altruista, no se puede esperar ningún beneficio que no sea el de un potencial receptor.

De no ser así habría personas que, aún sabiendo que por su salud no pasarían la entrevista que se realiza antes de proceder a la extracción, mentirían u omitirían algún detalle con tal de conseguir el dinero.

Del mismo modo, otro tanto intentaría dar sangre sin cumplir ni con los plazos mínimos de dos meses entre una donación y otra, ni con el máximo anual de donaciones que es de cuatro en hombres y de tres en mujeres. Favoreciendo de esta forma la aparición de anemia, y no tiene mucho sentido donar sangre para que luego necesites una transfusión.

No hay riesgo de transmitir alguna enfermedad durante la donación, ¿verdad?

Casos mediáticos de personal sanitario que ha transmitido enfermedades mediante la punción venosa de forma voluntaria tan conocidos como el del Dr.Maeso, anestesista que contagió su Hepatitis C a más de doscientas personas, siguen creando angustia por la esterilidad del material que se va a usar en algunos donantes.

Algún donante no se ha quedado tranquilo hasta que ve como rompo el sello del encapuchado de la aguja.

Cada bolsa de donación tiene su propia aguja, la cuál, al concluir la extracción, es encapuchada de forma segura y desechada a través de los contenedores específicos. No se vuelve a reutilizar en ningún caso.

 

Seguiré en futuras entradas con más preguntas curiosas o bastante habituales. No dudéis en preguntarme las que tengáis sobre la donación de sangre por aquí, en Instagram (@perdidue) o Twitter (@perdidueblog).

¡Gracias por leerme!

 

La importancia de donar sangre.

La sangre no se fabrica y es totalmente imprescindible tener siempre unas reservas óptimas para cubrir la gran demanda que hay en los hospitales. Ésto es algo que los donantes saben.

Si bien es cierto que la concienciación ha aumentado en los últimos dos años, hay todavía muchas personas que no terminan de darse cuenta hasta que acaban viviéndolo, desgraciadamente, en propia persona, ya sea en su propia piel o en la de un familiar o amigo cercano.

He conocido a decenas de donantes que empezaron a regalar su sangre como consecuencia de estas experiencias cercanas: un parto complicado de una sobrina que precisó diez concentrados de hematíes y plasma, un descenso brusco de las plaquetas de un padre como consecuencia de la quimioterapia, un tío con anemia provocada por una enfermedad crónica, un amigo que pudo sobrevivir a una aneurisma de aorta gracias a decenas de transfusiones…

Sólo en la Comunidad de Madrid necesitamos cada día cerca de 900 donaciones para poder cubrir todas las necesidades de hospitales y clínicas…

Hay que destacar que donando sangre no sólo vamos a salvar vidas, en muchos casos lo que vamos a conseguir es mejorar la calidad de vida de un paciente.

Me he encontrado con pacientes en plantas y en hospital de día médico con sus correspondientes pautas de transfusiones. En muchos casos los concentrados que les administramos no les van a solucionar su problema de base, la enfermedad que ha ocasionado que termine necesitando hemoderivados. Se podría decir que es un parche…pero bendito parche.

En serio, podría contaros que uno o dos concentrados de sangre les dan la vida, pero no terminaríais de haceros una idea.

Pacientes que están agotados, con la piel pálida, sin fuerzas, sin ganas de hablar ni de moverse. Es administrarles la sangre y a la hora todo cambia radicalmente. Son otras personas, te sonríen, no paran de hablar, quieren caminar, interactúan con sus familiares, recuperan el apetito, etc.

Por ésto hablo de “bendito parche”, el tiempo que dure este efecto significa muchas veces un mundo para  pacientes y familiares. Sólo por eso también merece la pena donar.

Tengo pensado crear una entrada para tratar el tema de en qué se utiliza la sangre que donamos, pero voy a adelantar que cerca de un tercio de los hemoderivados termina en pacientes oncológicos. Coincide además con el último dato que indica que la incidencia de cáncer en España ya ha alcanzado la cifra de casos que se esperaban para el 2020.

http://www.elmundo.es/salud/2017/01/30/588f277a22601dbc438b4666.html

Cómo quiero llevar mi Blog

Empiezo esta experiencia con decenas de ideas, cientos de momentos, anécdotas, pensamientos… Pero no me quiero saturar, así que voy a empezar poco a poco.

Quiero que este espacio conste de varias entradas que voy a diferenciar en estos puntos:

  • Donación de sangre: Al ser actualmente mi trabajo es una entrada  que  seguro repetiré de manera constante. Considero que aunque hay mucha campaña y visibilización sigue siendo una gran desconocida tanto para el personal sanitario que no está familiarizado con ella, como para los donantes.
  • Anécdotas divertidas y no tan divertidas.
  • Reflexiones sobre todo lo que rodea a la Sanidad y actualidad sobre la misma.
  • El punto de vista de un hombre en un mundo  que mayoritariamente está constituido por mujeres. Cómo me ha afectado de cara a pacientes, donantes y personal.

Espero que os guste y me encantaría poder leer y responder vuestros comentarios y dudas.

¡Muchas gracias!

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