Pero…¿tú pinchas bien?

Una persona llega con su coche a un taller. Al bajar le atiende el mecánico que se encuentra trabajando en ese turno y saluda al cliente. Cuando el empleado va a preguntarle el motivo de la visita, es cortado de forma brusca con un “perdona, ¿tú arreglas bien los coches? Es que te veo muy joven”.

Esta situación que acabo de describir parece (y es) surrealista. A priori el argumento de parecer joven no entra dentro de las premisas de que vaya a trabajar peor. Cuentas con que ese mecánico ha tenido una formación teórica y ha realizado prácticas en otros talleres con otros coches siendo supervisado.

Pues bien, bienvenidos/as a una parte del sector servicios que es la sanidad y, más concretamente, vayamos a la enfermería. Esta situación la hemos vivido prácticamente todas las enfermeras alguna vez en nuestra trayectoria profesional. Hay muchos pacientes que no han tenido ningún reparo en cuestionarnos, en privado o públicamente, por el mero prejuicio de que una enfermera joven va a pinchar o a realizar cualquier otro procedimiento de enfermería mucho peor.

Cuestionarnos de esta manera  puede ser, en primer lugar, contraproducente para el propio paciente, ya que una enfermera que esté pasando un día de mucho estrés puede sufrir más nervios y terminar en una mala punción como resultado.

Yo no creo que cuando alguien te cuestiona así sea con maldad por defecto, posiblemente esa persona haya tenido malas experiencias en el pasado y la posibilidad de revivirlas le causen ansiedad. Pero también digo una cosa, esa situación se percibe y se arregla con empatía y transmitiendo seguridad.

También calas enseguida a las personas que no sólo te cuestionan, sino que además te desprecian por tu supuesta falta de experiencia y dan por hecho que, por sus “bemoles”, no vas a hacer bien tu trabajo, sin conocerte de nada. Suelen ser las mismas personas que en un hospital sueltan la famosa frase de “yo pago tu sueldo”.

Con los años aprendes a llevar mejor esta situación. El primer grupo de pacientes implica comprensión por nuestra parte pero sin dejar de tener claro que somos profesionales y eso tenemos que hacerlo ver. Del segundo grupo en cambio, no puedo dar una pauta clara, depende de cada uno y de cómo se aplique en nuestro centro la frase “El cliente siempre tiene la razón”. Personalmente soy de aguantar el tipo y, dependiendo del día, soltar alguna frase muy típica de Perdidue estilo: “sí…bueno…soy enfermero desde hace cinco años y me suelo dejar la barba porque parezco más mayor, así pincho mejor”.

Si las enfermeras/os tenemos que aguantar esta situación, imaginad lo difícil que es ser estudiante de enfermería, donde esa presión es el doble por el mero hecho de llevar una placa con las palabras “Estudiante en prácticas”.

He empezado esta entrada describiendo la situación de un mecánico y de cómo, para llegar a ese puesto había tenido que practicar con otros coches antes que el tuyo. Ser sanitario es un trabajo que necesita de miles de horas de prácticas antes de ocupar tu puesto, algo que muchos pacientes no llegan a entender.

“A mí no me pincha la estudiante”. Estás en tu derecho legal de decir eso (siempre con educación y respeto), pero para que sea la enfermera con experiencia la que te vaya a realizar la extracción o canalizar la vía, ésta tuvo que ser estudiante en su momento.

No me canso de repetir una y otra vez que no he sido un enfermero de donación de sangre siempre. Para llegar a poder dedicarme a la punción venosa de esta manera, antes he tenido que practicar, fallar, acertar y coger la confianza que necesitaba. No existe a día de hoy ningún simulador que nos haga pulir este procedimiento igual que en un paciente real. Ya veremos en el futuro.

Cuando leáis en el letrero del hospital al que acudís la palabra “universitario”, no penséis que es parte del nombre y que está ahí porque queda mejor y da más clase. Lo que significa es que en ese centro hay actividad docente tanto en teoría como en prácticas.


En mi caso en particular además no sólo he sido cuestionado varias veces por mi apariencia juvenil, también por mi sexo. Pacientes mujeres me han pedido que me fuera de una habitación y que no les atendiera por tener la posibilidad de ver sus cuerpos desnudos o semidesnudos. Entiendo que haya pudor, pero profesionalmente es algo muy frustrante, también tengo derecho a que no se me discrimine y poder cuidar a mis pacientes.

 

4 comentarios en “Pero…¿tú pinchas bien?

  1. Lamentable,pero cierto!Y aún más lamentable es que esta situación la hemos vivido el 100% de l@s enfermer@s.
    Con otros sectores de la sanidad también pasa,pero no se lo dicen tan ditectamente a la cara,como por ejemplo a los médicos.Si son atendidos por un médico joven,en cuanto salen le dicen al primero que pasa:”me voy a otro médico a ver qué me dice,porque el que me ha atendido es tan joven que no me voy ni a tomar lo que me ha recetado.”Pero eso,no se atreven a decirlo directaente a la cara del médico.
    Yo ya paso la treintena y,durante muchos años me he tenido que oír eso.Ahora mi nivel de experiencia es muy alto y eso se refleja en casi todas mis actuaciones enfermeriles.Con lo cual ahora el dicurso de los pacientes ha cambiado conmigo cuando realizo cualquier técnica sin prácticamente dolor:”como se nota que tienes experiencia”😲😲😲¿Me estás llamando mayor?😂😂😂
    En fin,éste es un estigma del que no nos libraremos jamás,lamentablemente….
    Una vez más,gracias por tus reflexiones,porque aunque eres”un pelín”😂😂más joven que yo,todos los día me enseñas lecciones,y a mí no me avergüenza reconocerlo.

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  2. Buen escrito! Es lo q nos pasa a todas las personas y en cualquiero profesuón q se trabaje con personas. Creo q a todo el mundo hay q dar esa oportunidad de aprender y de coger esa experiencia q tanto luego se exige por parte de los pacientes y pide por parte de las empresas. Gracias por seguir enseñando.

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  3. No es solo frustrante, es que te mina la autoestima por completo. Yo ahora mismo soy estudiante de último curso, y me lo siguen diciendo, y añaden la coletilla: bueno, pero como ya te queda poco, pues pronto podrás pinchar (y yo me pregunto: ¿qué pensarán estos amables pacientes, cuando tenga “permiso” para pinchar de verdad y no sepa porque NO ME HAN DEJADO ANTES?). Pero es aún más frustrante cuando el tutor@r les da la razón, “si, bueno, es que aún no está preparada, es que aún no sabe pinchar muy bien”, que ahí ya se te queda cara de gilipollas total (y lo hacen muchos). Asi que por favor, aunque vosotros llevéis 30,40,50 años de enfermeros, vosotros también fuisteis estudiantes, y si no practicáis algo, se os va a dar a vosotros tan mal como a nosotros, llevéis el tiempo que llevéis.

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    • Laura, cuando yo digo que los pacientes tienen derecho a decir que no quieren a un estudiante, lo digo desde el punto de vista legal. Estoy totalmente de acuerdo en lo que dices y lo suscribo: un tutor tiene que respaldaros, no dejaros en evidencia…

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