Esta entrada va a ser muy personal, y surge a raíz de una publicación en Instagram en la que contaba como, al acabar 4º de la ESO, recibí una carta por parte del consejo escolar de mi instituto en la que me “sugerían” que cambiara la modalidad de bachillerato que tenía pensada (Ciencias de la salud) por la de Humanidades. La razón: mi dificultad para aprobar las asignaturas de matemáticas y física.

El día en el que leí la carta lo pasé llorando. Desde que tengo memoria siempre he querido dedicarme a la sanidad, SIEMPRE. Fui un niño que devoraba la serie “Érase una vez el cuerpo humano”, que cuando iba con mis padres de compras les pedía como regalos cds y libros cuya temática fuera alguna relacionada con el organismo.

Mis padres me han contado muchas veces como con menos de 10 años les decía de memoria el número de huesos que había en cada parte del cuerpo y… ¡hasta los Reyes Magos me trajeron un fonendoscopio! Además soy hijo y sobrino de dos enfermeras que son unas grandes referentes para mí.

Por todo esto, y porque no me imaginaba ningún otro futuro diferente al sanitario, me planteo diez años después de esa carta si no podrían haberme preguntado si estaba dispuesto a dar el 200% e intentar sacar esas asignaturas para tener la posibilidad, en selectividad, de meterme a enfermería.

Al final me reuní con la orientadora del centro, por mi cuenta, y me comentó que podría tener la opción de hacer un 2º de bachillerato sin matemáticas ni física y sí con biología, química y ciencias de la tierra. Así que volví a tener la esperanza de poder cumplir mi sueño. ¿Por qué no me hablaron de esa opción en vez de intentar destrozar mi vocación? Seguro que no lo hicieron con mala intención, pero los profesionales de la docencia que trabajan con adolescentes deberían tener cuidado en esos asesoramientos.

Diez años después de aquella carta llevo ya un lustro siendo un enfermero que está feliz cada vez que se pone su pijama. Disfruto de una profesión en la que me muestro como soy, que me permite conocer día tras día a gente increíble,que me ha hecho cambiar mi mentalidad, eliminando prejuicios y valorando lo que realmente importa en esta vida: la salud, por mucho que suene a tópico. 

Me sorprendió recibir varios mensajes de compañeras y compañeros de profesión que me comentaron que han pasado por lo mismo: Noemí, Manu, Mireia, Andrea, Marta, Antía, Mariló, María; son algunas de esas enfermeras que en su momento pasaron por el mismo mal trago.

Te paras a mirar sus cuentas, sus publicaciones, sus “stories”…y ves que rebosan de vocación. Quizás en nuestro caso valoramos el esfuerzo extra, sobre todo mental, que tuvimos que hacer para poder trabajar en lo que amamos.

Deberíamos reflexionar sobre cuántos grandes profesionales de la sanidad se han perdido porque en su momento (siendo además unos niños, porque es lo que eres con dieciséis años) unas notas cuantitativas decidieron cuál debía ser su camino.


Me gustaría terminar diciendo que valoro mucho las humanidades, de hecho tengo la espinita clavada de estudiar derecho o ciencias políticas. Pienso que hay que ser muy valiente para estudiar carreras como Historia, Historia del Arte, Filologías, Filosofía, etc, sabiendo que te vas a encontrar con un país que no te va a valorar como te mereces, al igual que no le da la importancia que debería a su historia ni a su patrimonio.

 

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5 comentarios en “¿Tiene derecho un instituto a frustrar el futuro de sanitarios con vocación?

  1. Muy identificado, misma carta mismo problema con Matematicas y fisica. Mismo amor, admiracion y vocacion desde casi primaria en que Cuidar era parte de mi. Fue una tutora/profesora de matematicas la que intento frustar mi sueño. No lo consiguio. Una Tras otra fui pasando cada una de sus piedras y empedimentos.No fue facil lo reconozco pero sabia lo que queria. El ultimo dia tras la ultima nota solo me limite a decirle espero dos cosas una que no hagas con mucha gente lo que has hecho conmigo y dos que ojala en un futuro nuestras vidas se cruzaran.Pues bien Una noche 6 años despues me toco atenderla por algo leve en Urgencias la atendi la cuide estuve con ella casi toda la noche en ese box ella no me recordaba pero yo a ella si. Cuando se marchaba me dio las gracias por como la habiamos tratado por como la habiamos cuidado y yo solo me limite a decirle lo que 7 años antes ella pudo parar truncar o romper y no consiguio por que yo estaba seguro que esto era lo mio.

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  2. Lo mismo me pasó a mí y conmigo si que se frustró. Me desanime, me pusieron zancadillas y caí. No pude terminar ni el bachillerato por que estaba ya con la moral por los suelos.
    Pero vi una posibilidad de estar dentro de la rama sanitaria como técnico farmacia. Me lo saqué con buenísimas notas ya que tenía base de ciencias con la química y la biología de bachiller y la directora del centro donde lo estudié incluso me llamo al despacho para preguntar por que estaba estudiando esto y no terminado el bachillerato para lograr mi sueño. Yo le dije que en ese momento todavía no tenía fuerzas para retomarlo por lo que viví. Pero ahora llevo más de 10 años dedicandome a la farmacia y super contenta con esta profesión tan apasionante. Aunque de vez en cuando pienso en retomar los estudios pero me veo ya mayor para retomarlo (tengo 37 años), me alegro de que existan profesionales como tú por que ves que la vida dedicada a la sanidad es dura en todas sus ramas, pero que gente como nosotros que nos encanta nuestro trabajo hacemos mucho por ayudar a la gente y nos da una satisfacción enorme.

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    • Nunca es tarde para volver a estudiar…
      Tengo 32 y he dado muchas vueltas. Aprobé bachillerato a la 3a después de abandonar 2 años seguidos al primer examen. Empecé una carrera que dejé, otra que casi acabé y espero acabar algún día.
      AhorA TCAE que es lo que me gusta y pienso seguir….

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      • Por cierto, uno de los neurocirujanos más prestigiosos de UK empezó medicina con más de 30. Su libro “ante todo no hagas daño” está genial.

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  3. A mí me pasó algo parecido. Siempre se me habían dado bien las matemáticas y las ciencias pero tuve una adolescencia revoltosa y llegué a 2do con muchas carencias. El primer año tenía matemáticas y física obligatorias y aquello era imposible para mí. Al siguiente año lo desdoblaron en científico-tecnologico y ciencias de la salud y fue mi salvación.

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