La sangre no se fabrica y es totalmente imprescindible tener siempre unas reservas óptimas para cubrir la gran demanda que hay en los hospitales. Ésto es algo que los donantes saben.

Si bien es cierto que la concienciación ha aumentado en los últimos dos años, hay todavía muchas personas que no terminan de darse cuenta hasta que acaban viviéndolo, desgraciadamente, en propia persona, ya sea en su propia piel o en la de un familiar o amigo cercano.

He conocido a decenas de donantes que empezaron a regalar su sangre como consecuencia de estas experiencias cercanas: un parto complicado de una sobrina que precisó diez concentrados de hematíes y plasma, un descenso brusco de las plaquetas de un padre como consecuencia de la quimioterapia, un tío con anemia provocada por una enfermedad crónica, un amigo que pudo sobrevivir a una aneurisma de aorta gracias a decenas de transfusiones…

Sólo en la Comunidad de Madrid necesitamos cada día cerca de 900 donaciones para poder cubrir todas las necesidades de hospitales y clínicas…

Hay que destacar que donando sangre no sólo vamos a salvar vidas, en muchos casos lo que vamos a conseguir es mejorar la calidad de vida de un paciente.

Me he encontrado con pacientes en plantas y en hospital de día médico con sus correspondientes pautas de transfusiones. En muchos casos los concentrados que les administramos no les van a solucionar su problema de base, la enfermedad que ha ocasionado que termine necesitando hemoderivados. Se podría decir que es un parche…pero bendito parche.

En serio, podría contaros que uno o dos concentrados de sangre les dan la vida, pero no terminaríais de haceros una idea.

Pacientes que están agotados, con la piel pálida, sin fuerzas, sin ganas de hablar ni de moverse. Es administrarles la sangre y a la hora todo cambia radicalmente. Son otras personas, te sonríen, no paran de hablar, quieren caminar, interactúan con sus familiares, recuperan el apetito, etc.

Por ésto hablo de “bendito parche”, el tiempo que dure este efecto significa muchas veces un mundo para  pacientes y familiares. Sólo por eso también merece la pena donar.

Tengo pensado crear una entrada para tratar el tema de en qué se utiliza la sangre que donamos, pero voy a adelantar que cerca de un tercio de los hemoderivados termina en pacientes oncológicos. Coincide además con el último dato que indica que la incidencia de cáncer en España ya ha alcanzado la cifra de casos que se esperaban para el 2020.

http://www.elmundo.es/salud/2017/01/30/588f277a22601dbc438b4666.html

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