“Los hospitales son lugares tristes”

Con esta frase comienza un vídeo de “El Hormiguero” en el que José Luis Perales le da una sorpresa a una paciente que se encuentra ingresada a la espera de realizarse unas pruebas.

El vídeo es muy emotivo y siempre que lo veo se me vuelven a poner los pelos de punta, pero es esa primera frase la que me deja un sabor agridulce.

Todos sabemos que en los hospitales hay enfermedad, necesidad de cuidados,  tristeza, miedo y muerte… pero también hay esperanza, humor,  alegría, valor y ganas de luchar. En definitiva, también hay vida, mucha vida.

Me gusta poner como ejemplo mi experiencia en el servicio de Hospital de Día Médico, un servicio que se relaciona con una palabra, “cáncer”. Esa puta palabra.

Cuando la gente me preguntaba qué hacía y les explicaba que mayormente poner quimioterapias, no faltaba la pregunta: “¿que duro no?”. Es de suponer que es un servicio donde la emoción que reina es la tristeza y debería ser un ejemplo claro que reafirmara la frase que titula esta entrada.
Sin embargo, entre esas decenas de luchadores que pasan cada día reina el humor y la alegría. No faltaba el señor que cada vez que le veía me exigía que el último bote de quimioterapia fuera de ron con coca-cola (y que simulaba tocar una guitarra eléctrica imaginaria en su cama mientras escuchaba música de los 80), las personas que se reían cuando les decíamos que ya llegaban los “chuletones” (los concentrados de sangre que hay que transfundirles), las que bromeaban sobre el tema de perder el pelo, las que se reían con mis coñas sobre los pinchazos, las que siempre tienen una sonrisa para ti por muy mal que se encuentren… No era raro entrar a una sala y ver que varios pacientes y acompañantes estaban riendo mientras hablaban unos con otros.

Los hospitales pueden ser lugares donde la tristeza es la protagonista en muchos momentos, pero no es menos cierto que para recuperar la salud que nos llevan hasta ellos no es suficiente con administrar fármacos o realizar procedimientos médicos o enfermeros… 

Para recuperar la salud también hay que reunir fuerzas para afrontar la situación. Hay que conseguir que los hospitales no se consideren lugares tristes para pasar a considerarse lugares de vida y de esperanza.

En este último párrafo alguien puede pensar que no hay evidencia para relacionar el estado anímico con la recuperación. Si bien es cierto que no es el factor más determinante en la curación, por mi experiencia con los pacientes estoy seguro de que, en muchas ocasiones, marca la diferencia.

Gracias por leerme, ¡espero vuestros comentarios y  puntos de vista!

Aquí os dejo el enlace del vídeo que ha motivado esta entrada, os recomiendo verlo 😉

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Un comentario en ““Los hospitales son lugares tristes”

  1. Enhorabuena por la entrada, pienso que deberíamos potenciar esta visión de los hospitales.
    Yo hago trampa, te conozco y puedo decir que profesionales como tú acercan la sanidad a los pacientes haciéndola más comprensible. Transmitir tu pasión es una de las cosas más increíbles que haces.

    Le gusta a 1 persona

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